Diego deja el vaso en la mesita.
Despacio. Sin ruido. La atención del que necesita tener las manos libres para decir lo que tiene que decir.
Me mira.
—Camila. Hace cuatro años tomé una decisión sobre ti que no era mía tomar. No te voy a dar otra explicación de por qué lo hice. Ya la tienes. La sabes. Lo que no tienes todavía, y lo que tengo que darte yo, es lo que vine a hacer con ese error.
—Ya me lo dijiste. En enero.
—En la carta te dije que lo sentía. En la carta te dije que estaba trabajan