Mundo ficciónIniciar sesiónDiana abrió los ojos y la blanca luz la encandiló, lo que la obligó a cerrar los ojos otra vez. Escuchó que alguien le habló a lo lejos, pero no pudo responder. Volvió a negro.
―Se volvió a dormir ―dijo el enfermero.
―Menos mal, no debía despertar todavía.
―¿Falta mucho?
―No, unas cuantas puntadas más y estamos listos. Aquí me faltan dos puntos y ver la herida del braz







