CAPÍTULO 81: TODO SEGÚN LO PLANEADO
Vamos en el auto en silencio, Ricardo mantiene la vista fija en el camino mientras que yo no sé qué hacer o decir. Quiero preguntarle sobre Débora y el niño, pero temo que eso nos lleve a hablar de cosas que no deseo escuchar de su boca de nuevo.
—No quiero que intervengas en la reunión —dice de pronto cuando se detiene en un semáforo.
—¿Qué?
—No intervengas —repite—, lo que sea que vaya a decir Leonardo, lo aceptaremos sin quejas.
No puedo evitar mirarlo