CAPÍTULO 60: DUDAS
Rodeo el escritorio por el otro lado sin dejar de mirarlo, Leonardo parece una fiera enloquecida a punto de saltarme encima. Su boca ensangrentada y su evidente orgullo lastimado lo hacen mirarme con un odio que, aunque intente demostrar lo contrario, me llena de un profundo temor.
—¿Qué estás diciendo? No puedes hacer eso, no puedes apoderarte del proyecto de Ricardo.
—Claro que puedo, soy el CEO y todo esto me pertenece…
Sus palabras se ven interrumpidas cuando la puerta s