CAPÍTULO 38: NO ES TAN FÁCIL
Espero unos cuantos segundos, cuando de pronto siento la presencia de alguien asomándose debajo del escritorio. Pego un grito y me golpeo con la parte de arriba en el intento por levantarme.
—¡Señora Isabella! —exclama Lucía.
—¡Demonios, Lucía! Me asustaste.
—Perdón, es que esa mujer… casi la atrapa. Por favor dígame que encontró algo.
—Primero salgamos de aquí.
Las dos nos escabullimos de la presidencia y nos encerramos a toda prisa en mi oficina. Dejo escapar un s