CAPÍTULO 20: NO VAN A PODER CONTRA MÍ
Esperaba encontrarme con Ricardo en su rancho para reclamarle por lo que me hizo, pero para mi sorpresa; o quizá no tanta, él no llegó nunca. Me quedo dormida en el sofá y solo despierto en la mañana, cuando noto que estoy calientita y cubierta por una suave manta.
—Buenos días, señora Isabella —me saluda Tamara.
—Él no llegó, ¿verdad?
Tamara niega con la cabeza y por un momento siento que me mira con una pena profunda. Suspiro, no debería preocuparme por