CAPÍTULO 111: PROMESA
Vuelvo a la realidad cuando escucho las sirenas de la policía estacionando frente a la casa. Solo entonces me separo de Ricardo. Él no dice nada, y yo tampoco, pero el momento que acabamos de tener fue demasiado intenso como para ignorarlo.
Lo miro a los ojos y él hace lo mismo conmigo. Seguimos bastante cerca el uno del otro. Ricardo acaricia mi rostro con suavidad y limpia mis lágrimas.
Sin embargo, nuestra conexión se rompe cuando el capitán Fernández llega hasta donde