-Señor, con todo respeto, debería ir a un hospital a hacerse ver- sugirió el empleado de Nicolás que pasó el brazo sano de Nicolás sobre su hombro y lo alejó del accidente.
-Gracias por la sugerencia, pero voy a ir cuando mi esposa y mi hijo estén en casa conmigo- exclamó el joven mafioso sosteniendo su brazo izquierdo que sabía que estaba en mal estado, se tragó el dolor y entró al asiento trasero del vehículo. Cerró los ojos y respiró hondo tratando de tragarse el dolor latente- ¿Alguna nove