Nicolás se tiró en la tierra de rodillas, ignorando el dolor en su muslo. Cayó justo al lado del cuerpo de su mejor hombre que tenía una gran mancha de sangre en su estómago que se extendía más y más a cada segundo. El joven respiraba de forma entrecortada e irregular y mirada hacia todos lados confundido.
-Lucas- exclamó Nicolás con la voz quebrada cuando se puso al lado suyo.
El hombre dirigió sus pupilas hacia su jefe, parpadeó varias veces antes de darse cuenta de quién era, parecía que es