Frené de golpe cuando vi a un costado de la ruta a los vehículos de Nicolás con sus hombres fuera, ¿Ya había terminado todo? ¿Había llegado demasiado tarde?
Estacioné el vehículo a un costado y pude ver, detrás del vidrio polarizado, como los hombres miraban el auto con expresión de extrañeza mirándose los unos a los otros. Apenas apagué el auto se acercaron a mí, y el más joven de ellos se asomó por la ventana, aunque no podía verme, y dijo con real enojo:
- ¿Qué haces aquí? El jefe te dejó en