-¿En qué estábamos?- gruñó con fastidio Nicolás, sentándose nuevamente en la punta de su larga mesa de reuniones. Las personas se mantuvieron en su lugar sin chistar por casi una hora mientras el joven mafioso se ausentó por el percance con Carla. Ninguno se atrevió a preguntar qué fue lo que pasó y menos reprocharle la espera.
-Ehhh, Señor…- Dijo tímidamente una de sus empleadas
-¿Qué?- exclamó con fastidio y levantó la vista de sus papeles, no los estaba leyendo, solo fingía, no dejaba de pe