Emily Coleman
Hace un mes que vivía con Omar, y a pesar de la felicidad que él me brindaba, no podía evitar sentirme mal por mentirle a mi padre. Sabía que él nunca lo entendería; su visión del mundo era completamente diferente. La verdad es que casi no tenía amigos. Desde el escándalo que provocó Omar, Martín no me hablaba. Solo hablaba con una compañera de la empresa, pero nuestras interacciones eran superficiales y carentes de la cercanía que solía tener con mis amigos.
Las conversaciones