Esmeralda Salvatierra
Al entrar a la oficina de Alessandro, me encontré con una escena que me hizo hervir de rabia. Una mujer de cabello pelirrojo, corto y perfectamente arreglado, con un maquillaje impecable y un vestido corto, estaba demasiado cerca de Alessandro. No me gustó la forma en la que lo abrazaba, como si tuviera algún derecho sobre él.
Mi enojo estalló sin previo aviso.
—¿Quieres soltar a mi esposo? —dije con firmeza, mi voz temblando de ira.
Alessandro me miró con sorpres