Estaba completamente molesta cuando decidí salir temprano de la oficina. Omar me había sacado de quicio con su actitud arrogante y manipuladora, y sentía que necesitaba alejarme antes de explotar. Al llegar a casa, esperaba encontrar un poco de tranquilidad, pero en cuanto abrí la puerta, algo me hizo detenerme. Se escuchaban gemidos desde el fondo de la casa. Fruncí el ceño, el corazón latiendo más rápido por la curiosidad y el desconcierto.
Me dejé guiar por los ruidos, cada paso hacia el p