A primera hora, me dirigí al despacho de mi padrino con un nudo en el estómago. Sabía que nuestra situación era crítica, pero también me costaba aceptar su ayuda. Al llegar, noté que él no estaba, así que me aventuré a observar el lugar. Mis ojos se posaron en una fotografía sobre su escritorio, una imagen de Mariana, la madre de Alessandro. Me sorprendió mucho verla ahí; nunca había imaginado que mi padrino conservara algo así.
Tomé la fotografía en mis manos, sintiendo una mezcla de curiosid