Emily
Estaba muy confundida. Omar me había tocado como nunca nadie lo había hecho, y lo más inquietante era que yo lo había permitido. No podía olvidar que él era mi cuñado, lo cual hacía todo aún más extraño, casi surrealista. Mis pensamientos eran un torbellino de emociones contradictorias: la culpa, el deseo, la prohibición. ¿Cómo había llegado a este punto? ¿Cómo había dejado que cruzáramos esa línea?
Las horas pasaron con una lentitud exasperante. Cada segundo parecía eterno mientras tr