Escapando de su muerte.
Estela puso sus ojos en blanco y soltó un ligero pero fastidioso suspiro. Ya estaba cansada de esta chica, lo único que venía era a darle amarguras.
-Parece que tu brazo se ha curado perfectamente. Hijastra-dijo Estela con una sonrisa.
Yesenia soltó una mala palabra, estaba histérica. Se le notaba el oído que cargaba hacia Estela.
-Si, es verdad, me he recuperado, porqué vine a darte tu merecido.
-¡Señorita Yesenia!-gritó Eugenia mientras se metía en medio de ellas.
-¡Tu, no estorbes!-gritó Yese