Las grandes manos de Marlon arroparon el cuello de Estela obligándola a mirarlo, debido a que sus ojos eran incapaces de sostenerle la mirada.
Marlon acercó su rostro hasta el de ella y la besó con cariño.
-Por favor, se gentil-anunció nuevamente Estela con la voz temblorosa, su corazón latía tan fuerte como las comparsas del carnaval, estaba muy asustada.
Marlon asintió-Solo cálmate, no dolera-con su boca succiona hasta dejar un pequeño chupetón en el cuello de Estela, el cual se marcó inmediat