SCARLETT ALLEN
Aunque habían hombres guapos ninguno llamó tanto mi atención como Mauro. Él estaba en mi mente a toda hora del día y no podía sacarlo de allí. Sabía que fue un idiota y que me hizo muchísimo daño, pero aún mi corazón se negaba a olvidarlo.
Bailé con algunos hombres pero no sentí nada, no había conexión con ninguno de ellos. Se movían bien en la pista y eran guapísimos, pero no hubo nada. Llegamos al hotel y yo tuve en mis manos distintas tarjetas personales de quienes me pidiero