El viernes despertó casi al medio día, extrañada de que Lucian no fuera despedirse, pero entonces lo vio, durmiendo en la cama y se enternecio. Él estaba acostado de espaldas a ella, arropado hasta el torso. Su cabello estaba regado por la cama.
Ella solo lo tomó de la cintura y decidió seguir durmiendo. Más tarde, lo sintió intentando levantarse, y despertó.
—¿Que haces?
— Lo siento, no quería despertarte. — Le dijo. — Tengo que asegurarme que todo se prepare para esta noche.
— No, hoy eres m