Capítulo 95. Momentos felices
A Vincenzo le dolió el corazón todos esos días que su esposa estuvo en reposo y todavía le dolía al saber lo expuesta que había estado en las manos de Chantal, no iba a poder confiar en nadie más, por eso siempre mantenía su rostro frío y su cuerpo mantenía un aura oscura que no permitía que nadie se le acercara con otras intenciones. Nunca debía bajar la guardia, pero no se esperó ese ataque por la espalda.
— Ahora tú eres el que está pensando demasiado, vayamos a la sala de cine y sigamos vie