Capítulo 19. La culpable
Vincenzo subió a la habitación en busca de su esposa, pero no estaba seguro que ella bajara, Aitana respiró con normalidad, no le quería ver la fea cara a su concuña, ya era una incomodidad haber bajado en esas condiciones.
De no ser por el hecho de que Keelan le había dicho que afrontara sus acciones, ella no se hubiera dignado tampoco a bajar. Pero ahí estaba dando la cara, aunque fuera obligada.
–No, padre, esas son las ganancias de las empresas que adquirimos el mes pasado.
Muchas veces ell