Capítulo 20. Escapando de casa
Con eso en mente Kaia se fue quedando dormida, tan profunda estaba que no se dio cuenta cuando Vincenzo entró a la habitación, llevando en su mano un plato que contenía comida. Lo colocó en la mesa junto al sofá.
–Kaia.
Se inclinó colocando su mano en el hombro y moviéndola un poco. Movió la sabana y le retiró el cabello de la cara. El corazón le latía demasiado rápido, no sabía desde cuándo esa chica podía afectar sus palpitaciones.
– ¿Qué pasó?
–Nada, solamente te he traído algo de comida.
Su