Nora frunció el ceño. —Ella, ¿qué acabas de decir? Si yo no te hubiera criado, ¿habrías podido estudiar? ¿Habrías crecido así de bien? Examina tu conciencia… ¿de verdad es demasiado pedir quinientos mil?
—Primero que nada —respondió Ella con calma, mirándola directamente—, aunque no me hubieras adoptado, los niños en los orfanatos también reciben educación obligatoria según la ley del país. Habría tenido el mismo derecho a ir a la escuela. Y segundo… ¿de verdad me “criaste”?
Sostuvo la mirada d