De camino al hospital, Ella se mordió suavemente el labio.
—Cariño, yo…
Tiesto se quitó la chaqueta y se la colocó sobre los hombros.
—Tonta, ¿qué es lo que te preocupa tanto?
—No sé por qué estaría embarazada… pero te juro que no hice nada malo…
Tiesto apoyó sus largos y elegantes dedos sobre los labios enrojecidos de Ella.
Su voz era baja y tranquilizadora.
—¿De verdad crees que dudaría de ti solo porque alguien dijo algo? Tonta, siempre confiaré en ti. ¿No lo dije antes? Esto es culpa del mé