.65.
La azabache miró hacia la dirección de donde provenían esos sonidos. No lo pensó demasiado; tal vez en su cabeza tenía la duda de encontrarse con otro tipo de situación, y sin avisar, entró a la habitación llevándose una gran sorpresa. Y vaya sorpresa, tanto que abrió los ojos en demasía, mientras soltaba un grito agudo.
Ambas chicas se sobresaltaron, tapando su cuerpo con la sábana que las rodeaba. Sofía tapó sus ojos, apenas fue consciente de lo que había visto. No creía que algún día iba a p