Dos semanas después.
Estaba frente a un gran espejo, rodeada por el equipo de maquilladores y estilistas que se afanaban en mi rostro y cabello. Era solo la gran recepción. La fiesta para celebrar una boda que había ocurrido semanas atrás.
Luca ya lo había dicho por la mañana: "Ya estamos casados por la iglesia, no hace falta repetir la ceremonia. Esto es solo una fiesta. Quiero que todos sepan que eres mi esposa".
Estaba allí, con el vestido blanco que Luca había elegido, con las joyas de diam