La boda de Camila y Matías fue sencilla pero solemne. Solo familiares cercanos y algunos amigos fueron invitados. Camila vistió un vestido blanco sencillo que la hacía ver elegante, mientras que Matías lucía apuesto en su traje negro. Durante la ceremonia, Camila sonrió, pero en su interior, había un pequeño pedazo que aún extrañaba a alguien que no estaba allí.
Después de la boda, se mudaron a una casa nueva en las afueras de la Ciudad de México, una casa moderna con un pequeño jardín en la pa