Han pasado cuatro años.
Cuatro años desde que dejé Roma con el corazón destrozado. Cuatro años desde que Luca desapareció de mi vida sin dejar rastro. Cuatro años desde que perdí a mi bebé, a mi esposo y una parte de mí misma.
Hoy, estoy de pie en el escenario del gran auditorio de la Universidad Nacional de México, vistiendo la toga de graduación con la banda azul y dorada.
Frente a mí, cientos de padres, familiares y amigos se sientan con orgullo viendo a sus hijos recibir sus títulos. Y entr