Miré a Luca con los ojos muy abiertos. Sus palabras acababan de penetrar en mi mente, y no podía creer lo que acababa de escuchar.
—¿Qué? ¿Vas a retirar la donación al hospital?
Luca asintió con calma, como si fuera la decisión más normal del mundo.
—La empresa Vitale ha donado a ese hospital durante los últimos cinco años, pero no me gusta la forma en que Matías te mira. No me gusta cómo te habla, y no me gusta cómo bromea sobre devorarte. Así que la donación se suspenderá.
—¡No puedes hacer e