Una negociación complicada.
Sentado frente a Zayed Al-Murabak estaba un nervioso Salím flanqueado por sus primos mayores Rashad de un lado y del otro Samir, el jefe de familia, el jeque Khaliq, estaba instalado en el lugar de honor. Antes del almuerzo habló con ellos para pedirle que lo acompañaran a hablar con su posible futuro suegro.
―¿Estás seguro de esto? ―preguntó Rashad.
―Zendaya me gusta mucho desde que la conocí en la universidad y, a pesar de que la he tratado poco, creo que somos ba