Inspeccionando la guarida.
Zendaya se bajó del coche, tomó a Río, lo puso en el piso y lo sujetó con una correa, cada día le parecía que pesaba más. Se giró y tomó el kennel[1] de una furiosa Jade, la gata odiaba esa cosa, pero era la única manera de que no se escapara. Caminó hasta la entrada de la casa de Salím y tocó el timbre. Los ladridos comenzaron desde el piso de arriba, parecía que una jauría avanzaba por toda la casa. Sonrió ante el escándalo, miró a Río para ver su reacción y comprob