Rashad se paseó nervioso por la sala de espera. Se habían llevado a Asad al quirófano para el trasplante de médula ósea. Era un método sencillo, muy similar a una trasfusión de sangre. Se dijo a sí mismo que todo saldría bien, no había motivo para ser pesimista, Salma había entrado a primera hora y en ese momento descansaba en su habitación como si nada hubiese ocurrido. Sin embargo, no podía dejar de escuchar las palabras del doctor Evans acerca de las posibles complicaciones de ese tipo de tr