Epílogo.
Keanu.
- “Señor la señora ha roto aguas, nos dirigimos al hospital.”- fue lo único que oí antes de echarme a correr, tras de mí, mi hermano, mi primo y Jason, corrían también.
No recuerdo como llegué al hospital, ni como llegué a la puertas del paritorio, sólo sé que a mi alrededor había gente, pero yo sólo quería que me dijeran como estaba mi mujer, y mi hijo, de vez en cuando salía una enfermera, a informarme, pero después de dos horas, salió para que la acompañara, y tras ponerme una bata