Desde el punto de vista de Marina
Con el corazón latiendo rápido, me fui enseguida a mi habitación. Mi loba decía la misma palabra una y otra vez en mi cabeza. La palabra que había temido y evitado toda mi vida.
—Camarada.
—No Kiara, no podemos tenerlo como compañero. Ese viejo Beta no puede ser nuestro compañero. —dije con los dientes apretados y me senté en la cama.
—Lo necesitamos. Y es nuestro compañero. —Me gruñó con fuerza.
—Cállate. —susurré con las manos temblorosas, su olor estaba por