Ella

Desperté de golpe. Graciela seguía rendida en su asiento, era un ángel. Ensuan también, su brazo derecho no sé cómo llegó y se apoyó en mi hombro derecho, estaba de lado y algo incómodo pero debió pensar que estaba en la cama.

A pesar de que me moví no despertó y eso me dio oportunidad de mirarlo, tenía una

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