Mundo ficciónIniciar sesiónUn bate. Las luces del auto alejándose. El sonido de los huesos de sus manos quebrarse. La detonación de un arma. ¡Salte! Estaba solo en la habitación del cómodo departamento de Adriana.
Seguramente Yvonne se quedó hablando sola después que llegamos del hospital y me recosté en la cama mientras ella le daba una compota a Graciela.
Me estaba conversando algo sobre su madre, o sea, Vanda.
Había sido mi idea que s







