Capítulo 95. Diferencias y secuestros matrimoniales
El amanecer cubría el cielo con tonos tenues de azul y dorado, filtrándose a través de las cortinas del hospital. La ciudad comenzaba a despertar, pero dentro de la habitación de Stella, el ambiente seguía sumido en una calma frágil.
Ella dormía profundamente, su respiración pausada y tranquila. Alicia, después de una noche agotadora, había ido al baño. Axel estaba sentado en un sillón junto a la ventana, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada, observando el horizonte con su eterna exp