Capítulo 47. Vidas paralelas.
La brisa del refugio era cálida esa mañana, acariciando los árboles con un murmullo que acompasaba la serenidad del lugar. Alicia estaba sentada en la terraza de la cabaña, con una libreta en las manos.
Había pasado la noche planeando un proyecto, por primera vez en mucho tiempo, la hacía sentir viva. Sus ideas fluían con naturalidad, como si cada palabra que escribía fuera un paso hacia la tranquilidad que tanto anhelaba.
Mientras tanto, en la ciudad, Axel Thorne se encontraba en su despacho,