Capítulo 108. Las razones de Mario.
La carretera se extendía frente a Lola como un hilo interminable de asfalto. Se recargó contra la ventana, viendo el paisaje pasar a toda velocidad, sin realmente fijarse en los detalles. A su lado, su hermano Chad conducía en silencio, lanzándole miradas de tanto en tanto.
Sabía que algo no estaba bien con ella.
—No voy a preguntarte qué pasó —dijo, rompiendo el silencio—. Pero si algún día quieres contármelo, aquí estaré para escucharte.
Lola esbozó una sonrisa cansada.
—Gracias.
Chad dejó es