Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO SETENTA Y SIETE
PUNTO DE VISTA DE SELENE
—No digas mi nombre.
Retrocedí tambaleándome. La marca ardía.
No era el dolor que esperaba. No era agudo ni localizado. Se extendía. Bajaba por mi cuello, por mis hombros, atravesaba mi pecho como si algo se hubiera vertido en mi torrente sanguíneo y ahora buscara cada rincón.
Seguí caminando.







