CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE
Punto de vista de Selene
Desperté jadeando, con frío otra vez.
Me acerqué a la manta, intentando sentir algo de calor, pero fue inútil.
Di vueltas bajo la manta, pero no sentí más calor. Sentía como si el frío viniera de dentro. Como si se me congelaran las entrañas. No era un frío normal.
Este frío se alojaba en lo más profundo de mis huesos, como si algo se hubiera metido en mí y se negara a salir.
Me temblaban las manos cuando me incorporé en la cama.
La habitación s