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—Sí, si necesitas algo, estoy justo al otro lado del pasillo. Te dejo desempacar y descansar. No dudes en explorar mañana si quieres, siempre podemos dar una vuelta antes de mi reunión.
—Eso suena maravilloso.
—Si no encuentras nunca al Alfa, yo estaré aquí y podré ayudarte —declara Tobias, y asiento.
—Te agradezco eso, Tobias. Gracias.
Con eso, sale, dejando a Nate y a mí solos otra vez.
Miro a Nate, el silencio se vuelve ensordecedor.
—Gracias por acogerme aquí, de verdad.
—No es un proble