CAPÍTULO 47**
Él hace una pausa, luego sonríe.
— Ningún valor de atención. Hasta ahora.
Su respuesta me sorprende. Se inclina, y recibo el beso que sigue. Es suave al principio, pero luego, nuestros deseos primordiales toman el control, y esto evoluciona hacia algo más intenso, más exigente, como si nuestras vidas dependieran de ello.
Oigo a Nate gruñir débilmente mientras rompe el beso y se sienta justo a mi lado. Me giro, lo miro, y su mirada ardiente me hace dejar de lado todas mis advertenc