—Creo que por eso te terminó Emily; sales demasiado de viaje —le comenté, y él sonrió de manera enigmática.
—Sí, creo que mi trabajo no me permitirá tener una novia estable. ¿Y tú, ya sales con ese idiota que quería invitarte a salir en la librería? —preguntó con un tono burlón.
—No, por ahora no salgo con nadie —mentí, sintiendo cómo su mirada penetrante me analizaba.
—Mentirosa —dijo, con una sonrisa perspicaz.
¿Por qué todos dicen que soy una mentirosa? ¿A caso se nota?
—No miento —dije con