1. Contacto mínimo
TRES AÑOS ATRÁS:
Zoe estaba de pie junto a la cama, inmóvil. Tenía diecinueve años, pero en ese instante parecía tanto más joven como infinitamente mayor.
Sus manos estaban entrelazadas en su vientre tan apretadas que sus nudillos se habían vuelto blancos y su espalda permanecía recta, rígida, como si el dolor no pudiera alcanzarla mientras su cuerpo se negara a doblarse.
La curandera sentada al otro lado de la habitación no podía apartar la mirada de Zoe.
Su cabello rubio estaba atado en un