Punto de vista en tercera persona (Maeve)
El lujo del ala de invitados se había convertido en una tumba para Elena. Las paredes cubiertas de seda y adornadas con pan de oro se sentían como si se cerraran sobre ella con cada respiración que tomaba. Caminaba de un lado a otro por la longitud de la habitación, con los dedos entrelazados con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.
«Estoy embarazada», susurró a la habitación vacía, con la voz quebrándose. «Realmente estoy embarazada.»
Había p