Cap. 69: En nombre del amor.
Amelia cerró la puerta con fuerza apenas Lisandro se marchó. Se quedó un instante apoyada contra la madera, respirando hondo, intentando contener todo lo que hervía dentro de ella.
Iker se acercó en silencio y posó una mano cálida en su espalda. No dijo nada, pero su presencia la envolvía con una calma necesaria.
—Voy a darme una ducha —murmuró Amelia al fin, girándose hacia él con la voz cargada de agotamiento—. Necesito sacarme esta tensión del cuerpo.
Iker la miró con ternura y asintió.
—Te