Cap. 63: ¿Es… tu hijo? ¿Amelia Navarro es…?
El auto se detuvo frente a un moderno edificio de vidrio y acero. Desde abajo ya se notaba que el apartamento de Iker no era común: elegante, amplio, con una vista que parecía abrazar toda la ciudad.
Teo entró y se quedó quieto, mirando hacia el ventanal que ocupaba casi toda la pared.
—Wow… —murmuró, caminando hasta acercarse al vidrio—. Desde aquí se ve todo. Parece una maqueta gigante.
Iker sonrió, dejando las llaves sobre la mesa.
—Te dije que te iba a gustar.
El niño giró despacio sobre sí