Cap. 276: Un amor inesperado.
Cap. 93
Fabiola, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no derrumbar a su hermana y recordando la advertencia de Teo sobre el estado de Vera, tragó saliva y trató de estabilizar su tono, aunque los sollozos aún se filtraban entre palabras.
—Estoy bien, Vera... solo fue un operativo policial en la bodega, algo confuso —mintió Fabiola, intentando restarle peso al atentado contra su vida—. Estoy bien, de verdad, sana y salva. Los hombres de Teo llegaron a tiempo. Pero ya no quiero estar aquí, Vera.